lunes, 26 de abril de 2010

NOS VAMOS A LA FERIA DEL LIBRO


Los días 7, 8 y 9 de mayo participaremos de las jornadas destinadas a las bibliotecas populares en la Feria del Libro en Buenos Aires. La misma es organizada por la CONABIP y nos permite a las bibliotecas realizar compras de libros con importantes descuentos. Por ello les solicitamos a nuestros socios que acerquen los títulos de los libros que deseen que adquiramos en esta oportunidad.

Esperamos sus sugerencias!!!

domingo, 4 de abril de 2010

TALLER DE LECTURA Y CINECLUB


Vuelven a la Biblioteca dos actividades tradicionales: el Taller de Lectura para Chicos y el Cineclub.

El taller se inicia el lunes 5 de abril, el horario es lunes y miércoles de 17 a 18:30hs. Está destinado a chicos de 7 a 12 años. Es gratuito y se lleva a cabo en las instalaciones de la biblioteca ¡QUE SE VENGAN LOS CHICOS!

El Cineclub dará inicio a sus proyecciones el mismo día, lunes 5 de abril. El primer ciclo está dedicado a cine Francés, auspiciado por la Embajada de Francia. La cita es los lunes a partir de las 20:30hs. También con entrada gratuita.

LOS ESPERAMOS!!!

viernes, 5 de febrero de 2010

Reinicio de actividades con muchas ganas


Regresamos de nuestras merecidas vacaciones. Y como amantes de los libros y de todo aquello que sea impreso los invitamos para arrancar bien el año con un pedacito del libro Fantasmas en el parque de María Elena Walsh.
Elegimos este texto porque nos plantea dos cuestiones fundamentales. En primer término, el lugar que ocupa la lectura y la escritura, como caras de una misma moneda, en la vida de los sujetos. Algunos leen para divertirse, para reír, para pensar, para escapar de situaciones cotidianas terribles… se lee también para imaginar un mundo más justo, más hermoso, menos cruento. Para hacer la vida más llevadera, para aprender a amar lo bello, para entender lo que nos rodea. Y quizá por razones no muy diferentes hay gente que escribe y no necesariamente para ser leído.
Y por otro lado, nos remite a una incisiva pregunta que nos venimos haciendo: ¿qué pasa con aquellas personas cuya habitación interior es oscura y austera? ¿qué pequeño mundo, pobre de experiencias y saberes les espera? La literatura nos enriquece, leer nos hace más ágiles mentalmente, nos regala preguntas cuando buscamos respuestas y nos obliga a seguir leyendo y preguntando. Nos ejercita la mente.
¿Aquellas personas que no leen? ¿Qué no han sido encontrados por un buen libro que los atrape y los interpele?


Se contemplaban claramente las estrellas desde una tierra más limpia, se veían y cazaban luciérnagas entre plantas silvestres o se encendían diminutas bengalas navideñas, pero la vida urbana borroneó esos esplendores.
Después y durante mucho tiempo una habitaba un salón interior con todas las luces encendidas: era la mente, huésped del don de la memoria.
Avanzada la edad estas luces se van apagando para dar lugar a la olvidanza. ¿Cómo era, Dios mío, cómo era?, se preguntaba Juan Ramón en un soneto. ¿Cómo se llamaba? ¿Quién fue el que dijo? ¿Cómo era el título de aquella película?
Ya sé, todas las respuestas están en internet o en la Biblioteca de Babel virtual que la reemplace, pero yo prefiero luchar con mis propias penumbras y no con las que vienen alistadas y predigeridas. Sigo remando con mis vestigios y mis papeles, tal como sigo habitando mi propio cuerpo con todos sus desfallecimientos.

Se escriben líneas como éstas, no destinadas fatalmente a lectores ni ansiosas de una posteridad que ni siquiera es segura para el planeta todo. Se anotan para mantener encendidas algunas candelas, para luchar con las penúltimas fuerzas contra la oscuridad absoluta.”

María Elena Walsh, Fantasmas en el parque

lunes, 1 de febrero de 2010

DE REGRESO


Algunos ya estamos volviendo lentamente de nuestras vacaciones. En nuestro caso hoy regresamos a nuestras tareas habituales en nuestro horario de siempre:

Lunes a viernes de 8 a 12hs. y de 16 a 20:30hs.

Y para aprovechar los últimos días de descanso les queremos recomendar un libro. Se trata de “Los Pichiciegos” Fogwill.
Rodolfo Enrique Fogwill es un escritor argentino, autor de varias novelas (Urbana, En otro orden de cosas, La experiencia sensible, Vivir afuera, Runa y Paradiso) y de poemas (Lo dado, Canción de paz y Último movimiento).
En relación a esta novela, Los Pichiciegos, fue escrita antes de la rendición en junio de 1982 y fue publicada después de la asunción del gobierno democrático con la advertencia de que se trataba de un experimento de ficción. El autor decía que “estaba escribiendo sólo acerca de mí, de la revolución, la contrarrevolución, el amor, el comercio, la democracia que sobrevendría”.
Los invitamos a leerlo no sólo porque es una suerte de bitácora de las miserias de la guerra, de cualquier guerra, sino sobre todo porque nos ayuda a pensar nuestros modos de sobrevida en este presente que nos toca vivir. Que les aproveche…

“El sabía mejor que nadie que era el final pero, como todos los Magos y los pichis que se movían cerca de los Magos, desconocía cómo y cuándo sería el final. Si alguien se hubiese preocupado y se hubiera acercado a preguntarle “¿Che… Quiquito, cuándo será el final…?”, él le habría dicho “¡Ya, ahora!”. Y al rato habría agregado: “Supongo” o “creo”.
Los dormidos seguían dormidos o despiertos en el suelo, con sueño, cocinándose al calor. No sabían cuándo iba a ser el fin ni cómo iba a ser el fin y tampoco sabían que en esos días estaban asistiendo al final. El último día, alrededor de la Pichicera, pasaban más procesiones de muchachos y oficiales disfrazados de muchachos yendo a entregarse. Algunos se apartaban de la fila para mear, otros se apartaban de la fila para hurgar entre los restos de alguna batalla o de un bombardeo, buscando un muerto para quitarle la pistola, la Uzi, o el fusil ya oxidado. Siempre con miedo, recelando con miedo hasta de los cadáveres y de los perros mansos que habían vuelto a acercarse a la zona. A veces pasaba un Harrier y les soltaba una bomba experimental. Las estarían probando para otras guerras, porque ésa, según cualquiera de las radios, estaba terminada. Venía la bomba sin silbar y cincuenta metros antes de tocar el suelo explotaba y soltaba miles de cablecitos de acero trenzado. Los cables tenían tres puntas. Habría que haber traído uno aquí. En cada punta, de unos sesenta centímetros, tenían soldada una bola de metal del tamaño del huevo de gallina. Los cables, por la explosión, salían girando locos con las bolas dando miles de vueltas en el aire, y así bajaban despacio -caían despacio-, pero eso era para confundir, porque así como eran de lentos para caer los cables, eran de rápidos en el girar y por ese girar mismo era que iban bajando lentos.
A algunos les pegaban en la nuca y morían secos del golpe. A otros les estrangulaban las piernas y se caían, para recibir después, boca arriba, la nube de gelatina quemante que también se había soltado de la bomba. A otros les agarraba el cuello, les enredaba los cables en el cuello con casco, bayoneta y todo, y en ese lugar quedaban con los ojos saltados y la cara violeta pegada contra el fusil. Al rato de caer la bomba, la cola de rendidos se volvía a formar con la mitad de los hombres y oficiales que antes. Quedaban en el suelo los cuerpos, las ropas deshechas, algunos quemados y todos con el guante derecho crispado alrededor del papelito con el contrato de rendición, como si fuera la entrada intransferible para el gran teatro de los muertos.”

lunes, 28 de diciembre de 2009

Ultimos días

La Biblioteca Popular Posadas permanecerá abierta al público hasta el día 30 de diciembre, luego cerraremos nuestras puertas para el receso estival durante todo el mes de febrero. los esperamos para elegir los títulos que los acompañarán en estas vacaciones.
Nos vemos en el 2010 y FELICES FIESTAS PZRA TODOS!!!

Lecturas para el verano


EL JUEGO DEL ÁNGEL, Carlos Ruiz Zafón, Edit. Planeta, Bs.As. 2008

Apasionante se hace la lectura de esta novela cuyo autor tiene reconocimiento internacional. Sus obras fueron traducidas a más de cuarenta lenguas; y como Ruiz Zafón es español, podemos apreciarlas en plenitud los lectores de habla hispana.
El juego del ángel, narra avatares de la vida de un periodista y escritor , que surge de la extrema pobreza y una particular orfandad, - abandonado de la madre junto a un padre excombatiente, violento, ocupado en oscuras actividades- supo de la soledad pasajera en muchos días, y de la más completa al morir su padre, ante sus ojos, baleado por equivocación, cuando era aún un preadolescente, y que tiene una insólita oferta para escribir un libro por encargo cuya paga es una verdadera fortuna
Esta obra cuyo marco referencial se ubica en la tumultuosa Barcelona de la década del 20, urde su trama entrelazando intriga, amor no correspondido, tragedia, la pasión por los libros y el culto a la amistad. Su contenido es difícil de sintetizar, hay que leerlo.

COMO VIVIDO CIEN VECES, Cristina Bajo, Edit. Sudamericana , Bs. As.2009
Esta obra materializa un ficción histórica, novelada, que inicia “la saga de los Osorio”, a la que sigue otro texto En tiempos de Laura Osorio, y nos pone ante un lenguaje narrativo particularmente rico en hallazgos expresivos que aparecen naturalmente, sin elaboraciones trabajosas, matizando descripciones y dando vivacidad a los diálogos incluidos en el discurrir del texto.
Lugares, acciones y personajes conocidos desde las referencias históricas, convergen en el texto ambientado en la provincia de Córdoba, remontándonos a los últimos años de la década de 1820, cuando Argentina se debatía en luchas intestinas,- unitarios, federales, montoneros o insurgentes, enfrentaban familias y aún a miembros de una misma familia- . Historia humanizada, pasiones y rencores, apegos y rechazos, hacen que la lectura amena permita una mirada reflexiva sobre la realidad de los enfrentamientos que signaron la historia de nuestra organización nacional, y que se reiteran en el devenir de políticas e ideologías posteriores.
Este libro resulta accesible al lector común, ávido de aventuras y relatos de antaño, y apasionante para quien quiere penetrar en sus niveles de significación más profundos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

SE ACERCAN LAS FIESTAS...


Se acercan las fiestas y como todos los años los esperamos que puedan reunirse con sus seres queridos, aprovechando la oportunidad de estar juntos para brindar y brindarse (para darse a los otros).
Del mismo modo, los invitamos a reflexionar con nosotras sobre el significado de la Navidad.
Celebramos el nacimiento de un niño, de la esperanza para toda la humanidad. Miremos a nuestro alrededor entonces y observemos qué hacemos por nuestros niños, los propios y ajenos, qué lugar les otorgamos en nuestra sociedad. Recorramos las calles de la ciudad, atrevámonos a mirar de frente a los niños de la calle y preguntémonos sin temor porqué razón los condenamos cotidianamente a la cruz. Porque la responsabilidad es de todos, somos los adultos los que no podemos o no sabemos hacer un mundo mejor que los incluya a ellos.
Como sostiene Armando Tejada Gómez en su bello poema “Hay un niño en la calle”: Es honra de los hombres, proteger a lo crece…


Los invitamos ahora con un fragmento de la novela de José Saramago El Evangelio según Jesucristo. Que desde ya recomendamos para leer.
¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!




“(…) El hijo de José y de María nació como todos los hijos de los hombres, sucio de la sangre de su madre, viscoso de sus mucosidades y sufriendo en silencio. Lloró porque lo hicieron llorar y llorará siempre por ese solo y único motivo. Envuelto en paños, reposa en el comedero, no lejos del burro, pero no hay peligro de que lo muerda, que al animal lo prendieron corto. Zelomi ha salido a enterrar las secundinas, mientras José viene acercándose. Ella espera a que entre y se queda respirando la brisa fresca del anochecer. Cansada como si hubiera sido ella quien pariese, es lo que imagina, que hijos suyos nunca tuvo.
Bajando la ladera, se acercan tres hombres. Son los pastores. Entran juntos en la cueva. María está recostada y tiene los ojos cerrados. José, sentado en una piedra, apoya el brazo en el reborde del comedero y parece guardar al hijo. El primer pastor avanzó y dijo, Con estas manos mías ordeñé a mis ovejas y recogí la leche de ellas. María, abriendo los ojos, sonrió. Se adelantó el segundo pastor y dijo, a su vez, Con estas manos mías trabajé la leche e hice el queso. María hizo un gesto con la cabeza y volvió a sonreír. Entonces se adelantó el tercer pastor, por un momento pareció que llenaba la cueva con su gran estatura, y dijo, pero no miraba ni al padre ni a la madre del niño nacido, Con estas manos mías amasé este pan que te traigo, con el fuego que sólo dentro de la tierra hay lo cocí. Y María supo que era él.”