lunes, 2 de noviembre de 2015
PALABRAS DESATADAS: ante último encuentro...
![]() |
| Recitando las crónicas de la Conquista, la muerte repasa sus conquistas... |
Subimos algo de lo visto y oído el viernes 30/10 en nuestro encuentro llamado “territorios [de] coloniales”. Agradecemos a quienes vinieron y se engancharon con la propuesta. Y los esperamos antes de fin de año para festejar y seguir desatando palabras...gracias!!!
CINECLUB: FUR

La última presentación de este ciclo nos trae la historia de Diane Arbus (Nicole Kidman), una mujer tímida, quien se enamora de Lionel Sweeney (Robert Downey Jr.), un enigmático mentor que la introducirá en el mundo de los marginados, y que la ayudará a convertirse en una de las más prestigiosas y originales fotógrafas del siglo XX.Hoy lunes 2 de noviembre a partir de las 20.30 hs con entrada libre y gratuita.
miércoles, 12 de marzo de 2014
CHARLAS SOBRE MÚSICA
El
jueves 13 de marzo a las 20 hs. , se llevará adelante la primera
“Tertulia Musical” en la Biblioteca Popular Posadas. Se trata de un
nuevo ciclo de charlas que el Centro del Conocimiento propone como
antesala a los conciertos de la Orquesta de Cámara.
Desde España, Juan Roca (Doctor en Pedagogía Musical) visita Misiones
para ofrecer una charla sobre el Concierto para violín y orquesta en Re
Mayor Op. 61 del compositor alemán Ludwig van Beethoven. Obra que será
interpretada por su hija Marta Roca (violín) junto a la Orquesta de
Cámara, el sábado 15 en el Teatro Lírico.
Este ciclo de charlas se presenta como una oportunidad para escuchar y
conversar con diferentes exponentes musicales, sobre obras o autores
que han marcado la historia de la música universal. Además este
encuentro contará con los ejemplos musicales de Marta Roca, que con su
violín interpretará fragmentos de esta obra de Beethoven.
miércoles, 5 de marzo de 2014
AVISO IMPORTANTE
A partir del día de la fecha tenemos nuevo horario
de atención por la mañana: Lunes a viernes de 7 a 12hs. Y por la tarde
seguimos con nuestro horario de siempre, de 16 a 20:30hs.
miércoles, 19 de febrero de 2014
HORACIO QUIROGA...
HORACIO QUIROGA
(Salto, 31 de diciembre de 1878 – Buenos Aires, 19 de febrero de 1937)
En un aniversario más de su muerte los invitamos a leer un fragmento de su cuento “Anaconda” .
ANACONDA (fragmento)
I
Eran las diez de la noche y hacía un calor sofocante. El tiempo cargado pesaba sobre la selva, sin un soplo de viento. El cielo de carbón se entreabría de vez en cuando en sordos relámpagos de un extremo a otro del horizonte; pero el chubasco silbante del sur estaba aún lejos.
Por un sendero de vacas en pleno espartillo blanco, avanzaba Lanceolada, con la lentitud genérica de las víboras. Era una hermosísima yarará de un metro cincuenta, con los negros ángulos de su flanco bien cortados en sierra, escama por escama. Avanzaba tanteando la seguridad del terreno con la lengua, que en los ofidios reemplaza perfectamente a los dedos.
Iba de caza. Al llegar a un cruce de senderos se detuvo, se arrolló prolijamente sobre sí misma removióse aún un momento acomodándose y después de bajar la cabeza al nivel de sus anillos, asentó la mandíbula inferior y esperó inmóvil. Minuto tras minuto esperó cinco horas. Al cabo de este tiempo continuaba en igual inmovilidad. ¡Mala noche! Comenzaba a romper el día e iba a retirarse, cuando cambió de idea. Sobre el cielo lívido del este se recortaba una inmensa sombra.
-Quisiera pasar cerca de la Casa -se dijo la yarará-. Hace días que siento ruido, y es menester estar alerta....
Y marchó prudentemente hacia la sombra.
La casa a que hacía referencia Lanceolada era un viejo edificio de tablas rodeado de corredores y todo blanqueado. En torno se levantaban dos o tres galpones. Desde tiempo inmemorial el edificio había estado deshabitado. Ahora se sentían ruidos insólitos, golpes de fierros, relinchos de caballo, conjunto de cosas en que trascendía a la legua la presencia del Hombre. Mal asunto...
Pero era preciso asegurarse, y Lanceolada lo hizo mucho más pronto de lo que hubiera querido.
Un inequívoco ruido de puerta abierta llegó a sus oídos. La víbora irguió la cabeza, y mientras notaba que una rubia claridad en el horizonte anunciaba la aurora, vio una angosta sombra, alta y robusta, que avanzaba hacia ella. Oyó también el ruido de las pisadas -el golpe seguro, pleno, enormemente distanciado que denunciaba también a la legua al enemigo.
-¡El Hombre! -murmuró Lanceolada. Y rápida como el rayo se arrolló en guardia.
La sombra estuvo sobre ella. Un enorme pie cayó a su lado, y la yarará, con toda la violencia de un ataque al que jugaba la vida, lanzó la cabeza contra aquello y la recogió a la posición anterior.
El Hombre se detuvo: había creído sentir un golpe en las botas. Miró el yuyo a su rededor sin mover los pies de su lugar; pero nada vio en la oscuridad apenas rota por el vago día naciente, y siguió adelante.
Pero Lanceolada vio que la Casa comenzaba a vivir, esta vez real y efectivamente con la vida del Hombre. La yarará emprendió la retirada a su cubil llevando consigo la seguridad de que aquel acto nocturno no era sino el prólogo, del gran drama a desarrollarse en breve.
(Salto, 31 de diciembre de 1878 – Buenos Aires, 19 de febrero de 1937)
En un aniversario más de su muerte los invitamos a leer un fragmento de su cuento “Anaconda” .
ANACONDA (fragmento)
I
Eran las diez de la noche y hacía un calor sofocante. El tiempo cargado pesaba sobre la selva, sin un soplo de viento. El cielo de carbón se entreabría de vez en cuando en sordos relámpagos de un extremo a otro del horizonte; pero el chubasco silbante del sur estaba aún lejos.
Por un sendero de vacas en pleno espartillo blanco, avanzaba Lanceolada, con la lentitud genérica de las víboras. Era una hermosísima yarará de un metro cincuenta, con los negros ángulos de su flanco bien cortados en sierra, escama por escama. Avanzaba tanteando la seguridad del terreno con la lengua, que en los ofidios reemplaza perfectamente a los dedos.
Iba de caza. Al llegar a un cruce de senderos se detuvo, se arrolló prolijamente sobre sí misma removióse aún un momento acomodándose y después de bajar la cabeza al nivel de sus anillos, asentó la mandíbula inferior y esperó inmóvil. Minuto tras minuto esperó cinco horas. Al cabo de este tiempo continuaba en igual inmovilidad. ¡Mala noche! Comenzaba a romper el día e iba a retirarse, cuando cambió de idea. Sobre el cielo lívido del este se recortaba una inmensa sombra.
-Quisiera pasar cerca de la Casa -se dijo la yarará-. Hace días que siento ruido, y es menester estar alerta....
Y marchó prudentemente hacia la sombra.
La casa a que hacía referencia Lanceolada era un viejo edificio de tablas rodeado de corredores y todo blanqueado. En torno se levantaban dos o tres galpones. Desde tiempo inmemorial el edificio había estado deshabitado. Ahora se sentían ruidos insólitos, golpes de fierros, relinchos de caballo, conjunto de cosas en que trascendía a la legua la presencia del Hombre. Mal asunto...
Pero era preciso asegurarse, y Lanceolada lo hizo mucho más pronto de lo que hubiera querido.
Un inequívoco ruido de puerta abierta llegó a sus oídos. La víbora irguió la cabeza, y mientras notaba que una rubia claridad en el horizonte anunciaba la aurora, vio una angosta sombra, alta y robusta, que avanzaba hacia ella. Oyó también el ruido de las pisadas -el golpe seguro, pleno, enormemente distanciado que denunciaba también a la legua al enemigo.
-¡El Hombre! -murmuró Lanceolada. Y rápida como el rayo se arrolló en guardia.
La sombra estuvo sobre ella. Un enorme pie cayó a su lado, y la yarará, con toda la violencia de un ataque al que jugaba la vida, lanzó la cabeza contra aquello y la recogió a la posición anterior.
El Hombre se detuvo: había creído sentir un golpe en las botas. Miró el yuyo a su rededor sin mover los pies de su lugar; pero nada vio en la oscuridad apenas rota por el vago día naciente, y siguió adelante.
Pero Lanceolada vio que la Casa comenzaba a vivir, esta vez real y efectivamente con la vida del Hombre. La yarará emprendió la retirada a su cubil llevando consigo la seguridad de que aquel acto nocturno no era sino el prólogo, del gran drama a desarrollarse en breve.
martes, 18 de febrero de 2014
CINE PARA CHICOS: Mi Villano Favorito 2
VIERNES 21/02 A LAS 18HS
Una vez que Gru abandona
definitivamente el mundo del crimen para dedicarse a la crianza de Margo, Edith
y Agnes, él y los minions se encuentran con más tiempo libre. Sin embargo,
mientras Gru se acostumbra a su nuevo rol como hombre de familia, una
organización súper secreta destinada a combatir el crimen en el mundo solicita
su ayuda. Gru, y su nueva compañera Lucy , deberán averiguar
quién es el responsable detrás de una ola de espectaculares crímenes. En
definitiva, se necesita al ex-villano más grande del mundo para atrapar al que
desea ocupar su lugar.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
martes, 11 de febrero de 2014
CINE PARA CHICOS: Monster University
Como todos los años en las vacaciones la Biblioteca los invita a ver cine infantil ¡ A TODA LA FAMILIA! Que el calor no los acobarde...¡traigan el tereré y prepárense a disfrutar una muy buena película!
Este VIERNES 14/02 A LAS 18HS
MONSTER UNIVERSITY
Desde
que era un pequeño monstruo y antes de entrar en la universidad, Mike
Wazowski, ya soñaba con convertirse en un Asustador y él sabía, mejor
que nadie, que los mejores asustadores salen de Monstruos University
(MU). Pero durante su primer semestre en la MU, los planes de Mike se
desvanecen al cruzarse con el popular James P. Sullivan, “Sulley” un
Asustador nato. Por culpa de su desenfrenado espíritu competitivo, ambos
son expulsados del prestigioso Programa de Sustos de la Universidad. Y
para empeorar las cosas, se verán obligados a trabajar juntos con una
extraña pandilla de monstruos inadaptados... si es que quieren arreglar
su situación.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA
viernes, 7 de febrero de 2014
Algunos datos
El año pasado se decidió en la Asamblea General de socios, que se realizó el 13/12, aumentar la cuota para el socio común a $150 y mantener la de estudiante en su costo de $70, ambas en un solo pago.
Les recordamos que para asociarse tienen que ser mayores de 18 años y presentar:
- DNI
-Boleta de servicio a su nombre o certificado de domicilio
-Foto 4x4
-Constancia de alumno regular en el caso de los ESTUDIANTES
En el caso de los menores, el socio los autoriza como adherentes para que puedan retirar libros en su nombre.
COMIENZOS...
Estamos de vuelta, y esta vez para ofrecerles un
pedacito del libro El espejo africano
de Liliana Bodoc. Esperamos que les guste y les den ganas de saber cómo
sigue la historia…
“Tres años y algunas
lluvias habían pasado desde la boda de Imaoma y Atima. Para entonces, los
tambores repetían un solo mensaje: ‘Ya viene el llanto, ya nos arrancan el
corazón. Ya viene el llanto, ya nos arrancan el corazón’.
Atima se había alejado de
la aldea, buscando frutos comestibles. Su pequeña hija estaba junto a ella. La
niña iba a cumplir tres años y eso significaba que todavía llevaba el nombre de
sus padres. Cuando cumpliera doce años, ella misma elegiría el nombre para el
resto de su vida. Mientras tanto, era ‘Atima’ por su madre. Y era ‘Imaoma’, por
su padre. Es que la gente de aquellas aldeas les daba a los nombres su justo
tiempo y su verdadera importancia.
Atima, la madre, y Atima
Imaoma, la niña, juntaban frutos y cantaban. Pero no estaban solas, ni a salvo…
Muy cerca de ellas, unos
hombres de piel descolorida las miraban desde la espesura, con ojos brillantes
como monedas de plata. Eran cazadores de hombres y preparaban las redes, se
humedecían los labios con la lengua, tensaban sus corazones.
Los cazadores comenzaron
a avanzar sin hacer ningún ruido.
Atima Imaoma preguntaba
cantando. Atima, su madre, respondía del mismo modo.
Los cazadores tenían
órdenes precisas: aquella vez debían ser niños. El mercado de esclavos los
necesitaba y pagaba por ellos buenas sumas de dinero. Además, cabían mayor
cantidad en un barco, requerían menos alimentos y ocasionaban pocos problemas.
Atima le dio a su pequeña
hija un pequeño fruto rojo y repleto de jugo. Atima Imaoma lo mordió con gusto.
Y el jugo dulce le ensució la boca.
Los hombres de piel
descolorida eran, igual que Imaoma, grandes cazadores. Pero Imaoma cazaba con
lanzas, y ellos con redes. Imaoma cazaba animales para que la aldea entera
tuviera alimento. En cambio, la red de los cazadores cayó sobre Atima Imaoma.
Sobre su vida, sobre su boca sucia de jugo rojo.
La pequeña creyó que se
trataba de una lluvia distinta a la que conocía. Quiso extender los brazos
hacia su madre, pero las sogas la atraparon más todavía. Sus ojos negros cabían
perfectos, húmedos, en los agujeros de la red.
Atima, la madre, peleó
contra los cazadores tanto como pudo. Y gritó con la fuerza de siete gargantas.
Sin embargo, era apenas una delgada mujer que nada podía contra un grupo de
hombres. Cuando acabó de comprenderlo, Atima se desprendió de la cintura una
bolsita de cuero, y se acercó a uno de los cazadores, suplicando en su lengua.
Las súplicas se
comprenden en cualquier idioma. Y en casi todos los corazones pueden quedar
ventanas abiertas.
El hombre que estaba al
mando entendió lo que Atima deseaba. Tomó la bolsita de cuero y comprobó su
contenido: dentro de ella solo había un pequeño espejo.
-¿Quiere dárselo a tu
niña?- preguntó.
Atima lo miró
esperanzada.
Entonces, el hombre metió
sus grandes manos por la red y colgó el amuleto al cuello de Atima Imaoma. Y en
ese gesto, agotó su bondad.
Atima Imaoma se iba para
siempre.
El barco en el que la
llevaron, con otros cientos de esclavos, cruzó el ancho mar hasta llegar a una
tierra donde la gente compraba gente.”
Ya estamos de vuelta...
Ya volvimos, este lunes 3/02 la Biblioteca abrió nuevamente sus puertas después de las vacaciones y después del Centenario... ¡cuántas cosas para contar y rememorar!
Los esperamos entonces en nuestros horarios de siempre:
LUNES A VIERNES de 7 a 13hs y de 16 a 20:30hs
viernes, 24 de enero de 2014
COMIENZOS...
Este viernes les“convidamos” con el COMIENZO del libro El Hombre Duplicado de José Saramago.
¿Qué sucede cuando Tertuliano Máximo Afonso descubre a sus treinta y ocho años que en su ciudad vive un individuo que es su copia exacta y con el que no lo une ningún vínculo de sangre? Esa es la pregunta central de la novela y así empieza...
¿Qué sucede cuando Tertuliano Máximo Afonso descubre a sus treinta y ocho años que en su ciudad vive un individuo que es su copia exacta y con el que no lo une ningún vínculo de sangre? Esa es la pregunta central de la novela y así empieza...
El hombre que acaba de entrar en la tienda
para alquilar una película tiene en su documento de identidad un nombre nada
corriente, de cierto sabor clásico, que el tiempo ha transformado en vetusto,
nada menos que Tertuliano Máximo Afonso. El Máximo y el Afonso, de uso más
común, todavía consigue admitirlos, siempre dependiendo de la disposición de
espíritu en que se encuentre, pero el Tertuliano le pesa como una losa desde el
primer día en que comprendió que el maldito nombre podía ser pronunciado con
una ironía casi ofensiva. Es profesor de Historia en un instituto de enseñanza
secundaria, y la película se la ha sugerido un colega de trabajo, aunque
previniéndole, No es ninguna obra maestra del cine, pero te entretendrá durante
hora y media. Verdaderamente Tertuliano Máximo Afonso anda muy necesitado de
estímulos que lo distraigan, vive solo y se aburre, o hablando con la exactitud
clínica que la actualidad requiere, se ha rendido a esa temporal debilidad de
ánimo que suele conocerse como depresión. Para tener una idea clara de su caso,
basta decir que estuvo casado y ha olvidado qué lo condujo al matrimonio, se
divorció y ahora no quiere ni acordarse de los motivos por los que se separó. A
su favor cuenta que no hicieron de la desdichada unión hijos que ahora le
vengan exigiendo gratis el mundo en una bandeja de plata, pero la dulce
Historia, la seria y educativa asignatura Historia para cuya enseñanza fue
contratado y que podría ser su amable refugio, la contempla desde hace mucho
tiempo como una fatiga sin sentido y un comienzo sin fin. Para temperamentos
nostálgicos, en general quebradizos, poco flexibles, vivir solo es un durísimo
castigo, pero tal situación, reconozcámoslo, aunque penosa, rara vez desemboca
en drama convulso, de esos de estremecer las carnes y erizar el pelo. Lo que
más abunda, hasta el punto de que ya no causa sorpresa, son personas sufriendo
con paciencia el minucioso escrutinio de la soledad, como fueron en el pasado
reciente, ejemplos públicos, aunque no especialmente notorios, y hasta en dos
casos de afortunado desenlace, aquel pintor de retratos de quien nunca llegamos
a conocer nada más que la inicial del nombre, aquel médico de clínica general
que regresó del exilio para morir en brazos de la patria amada, aquel corrector
de pruebas que expulsó una verdad para plantar en su lugar una mentira, aquel
funcionario subalterno del registro civil que hacía desaparecer certificados de
defunción, todos pertenecientes, por casualidad o coincidencia, al sexo
masculino, aunque ninguno tenía la desgracia de llamarse Tertuliano, y seguro
que eso habrá significado para ellos una impagable ventaja en lo que se refiere
a las relaciones con sus prójimos. El empleado de la tienda, que ya ha retirado
del estante la cinta solicitada, ha escrito en el registro de salida el título
de la película y la fecha en que estamos, le indica ahora al cliente la línea
donde debe firmar. Trazada tras un instante de duda, la firma deja ver sólo las
dos últimas palabras, Máximo Afonso, sin el Tertuliano, pero, como quien decide
aclarar de antemano un hecho que podría llegar a ser motivo de controversia, el
cliente, al mismo tiempo que las escribe, murmura. Así es más rápido.
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